Regala ilusiones y realidades el director de cine Sam Mendes al reconocer que " el sueño americano es la promesa que el país le hace a su pueblo diciendo que todo es posible". Y yo, por global, por empática, o porque nadie, hasta el momento, me ha dicho lo contrario, me tomo los sueños por universales más que por americanos. Porque una cosa es que Pe ahora sueñe en inglés con besar a Oscar y otra es estar obligada a comprar una alfombra roja para acumular deseos debajo de la cama. El peligro de esta promesa, añadia Mendes, es que "te puede matar cuando te das cuenta de la realidad, de que no todo es posible. Te lo tienes que ganar a base de trabajo y eso no siempre es suficiente. También están las circusntancias personales".
Vaya, yo y mis circunstancias, cómo no. La ruleta rusa de cada día.
