viernes, 23 de enero de 2009

and the winner is....

Regala ilusiones y realidades el director de cine Sam Mendes al reconocer que " el sueño americano es la promesa que el país le hace a su pueblo diciendo que todo es posible". Y yo, por global, por empática, o porque nadie, hasta el momento, me ha dicho lo contrario, me tomo los sueños por universales más que por americanos. Porque una cosa es que Pe ahora sueñe en inglés con besar a Oscar y otra es estar obligada a comprar una alfombra roja para acumular deseos debajo de la cama. El peligro de esta promesa, añadia Mendes, es que "te puede matar cuando te das cuenta de la realidad, de que no todo es posible. Te lo tienes que ganar a base de trabajo y eso no siempre es suficiente. También están las circusntancias personales".

Vaya, yo y mis circunstancias, cómo no. La ruleta rusa de cada día.

sueño

Tengo miedo a que la cama me quiera tener enferma. Y es que da igual lo que duerma, pero me levanto en un enero sumergido. Aunque es la cama lo que está más cerca del suelo, veo como el techo me amenaza con aplastarme. Y debería asustarme, al fin y al cabo, es lo que está más cerca de Dios. Murcianos, castellano manchegos y madrileños padecen de algo similar: sensación de no haber descansado, dolor muscular, tensión etc. Por su parte, ¡qué envidia! gallegos, baleares y asturianos se tiran de la cama con las pilar on. Y como madrileña afectada reclamo que la siesta, de la que sólo disfruta un 16% de la población (y aquí les hago la ola) no se quede en símbolo de la mitología.

miércoles, 21 de enero de 2009

Puestos a imaginar...

Recuerda cuando de niños hacíamos cola en el kiosko durante el recreo para llenarnos los dientes de azucar. 100 pesetas en chuches. Las palabras mágicas renovaban contrato con la paga del domingo. Eran tiempos de glucosa y colorantes envueltos en bolsitas de plástico que, durante 15 minutos se convertían en auténticos objetos de lujo.
Hoy, que ya no somos niños, son moneda de cambio en Argentina. La crisis y la inflacción han llevado a que el 80% de la población acepte gominolas como cambio ante la escasez de monedas en circulación. La agencia TNS Group pone de manifiesto como grupos de 100 y hasta 200 personas se afanan por cambiar 20 pesos en las tres estaciones de transporte público que el Banco Central Argentino ha habilitado para ello. Y me vale el "a río recuelto ganancia de pescadores" para calificar de tiburones a quienes aprovechan la coyuntura para almacenar monedas y revenderlas. Estas cosas, casi siempre, escapan de los límites, o posibilidades, dicen, de la Jurisprudencia de la Defensoría del Pueblo. Si yo fuera ellos, me condenaría a perder la dentadura.

A cuadros

Empiezo a dudar de Nietzsche al pensar en la frase-Messenger “si tienes un fin, soportarás cualquier cómo”. Me quedo pasmada viendo a Miguel Sebastián, ministro de Industria, Turismo y Comercio del PSOE pidiendo que cada español gaste 150 euros mensuales en productos nacionales en detrimento del consumo de otros extranjeros, con el fin de evitar la pérdida de 120.000 empleos. 120.000 empleos más.
Ahí queda eso.
Mientras se anuncia un cambio, que también está por ver, al otro lado del Atlántico, aquí cambiamos Heineken por San Miguel. Vale. Me resigno a no pasar unos días en Malta, pero ¡ojo! que me puedo ir a Cullera. Que quiero el disco de The Doors Live at the Matrix 1967, quita quita, para Melendi. Y mientras tanto, me imagino a Sebastián ojeando cómo va la cosa y calculando, cuánto menos, o cuánto más tendremos que invertir en el flotador de nuestra economía.
Ahora bien, que si esto se trata de la creación de una ley de gravedad propia, yo me a-co-jo-no. Ana Bru, podrá contar la experiencia de, no sólo ser la primera española que viajará al espacio, sino de hacernos salivar al pensar cómo sería acariciar las nubes gastando 140.000 euros en la odisea. Vamos, al tenerlos. Lo que no consigo asimilar es que el mesías de la producción de naranjas de Valencia, dependientas de Zara, queso Manchego y demás salga en el telediario haciendo creer que la ley de gravedad propia pasará por llevar una lista de cuánto llevamos invertido a día 21 en nuestra salvaguarda. Quíteme la coca-cola y póngame un mosto, que no se diga que no colaboro.
Su fin era hacerme reír? Gracias! Lo necesitaba! Día duro.
Me quedo intentando hacer oes con el humo del cigarrillo a ver si logra convencerme el cómo